No hubo demasiada oposición para el gran favorito.
La carrera se acabó cuando Big Brown buscó la punta en mitad del codo final, el lugar donde casi siempre se hace presente quien busca la gloria en el Derby. El hijo de Boundary tomó el comando y se dedicó a sacar ventajas a sus perseguidores, llegando 5 cuerpos antes que la potranca Eight Belles, quien corrió la mejor carrera de su vida y paradójicamente la última. Un tropiezo luego de cruzar el disco le causo lesiones irreparables de tal gravedad que tuvo que ser sacrificada. Otro hecho que podía haber tenido serias consecuencias lo sufrió el mismo Big Brown y casualmente también después de haber cruzado el disco, cuando una mala maniobra del parafrenero que lo contenía dio por tierra con su jinete, Kent Desormeaux.
La facilidad con la que Big Brown derrotó a sus rivales hace que esta vez la esperanza de tener un ganador de la Triple Corona no sea solo un deseo. Y que mejor forma de festejar los 30 años de la Triple Corona de 1978, la última vez que un potrillo, Affirmed, gano el Kentucky Derby, El Preakness y el Belmont Stakes.
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