Hace un par de semanas, apenas se cruzó el disco del Derby, hablamos de la posibilidad de estar ante un ganador de la Triple Corona. Esa era la sensación que nos dio ver desde el mismo lugar de los hechos, la forma en que Big Brown despidió a sus rivales en la recta final. Y lo hecho este sábado en el Preakness Stakes (el 2º pase de la ansiada Triple Corona) no hace más que confirmar lo acertado del comentario.
Con un Kent Desormeaux más preocupado en mirar para atrás que para adelante, Big Brown hizo lo que mejor sabe hacer: aplastar a sus rivales con una facilidad asombrosa. Esta vez fueron 5 ¼ cuerpos los que separaron a Big Brown de sus rivales, pero quedó la sensación de que si su jockey quería, hubiera ganado por mucho mas. Está claro que esta generación de potrillos no pasará a la historia como una de las más competitivas, pero a las carreras hay que ganarlas (Big Brown lo hizo) y en buenos tiempos y con estilo (Big Brown también lo hizo).
Muchos prospectos de cracks quedaron por el camino (War Pass y Pyro entre ellos) y ni hablar del tendal que dejó el Derby, ya que sólo 2 participantes del mismo tomaron parte del Preakness. Ahora, queda el Belmont Stakes como unico escollo entre Big Brown y una Triple Corona que no se gana desde 1978, cuando Affirmed lo hizo tras unos duelos inolvidables con Alydar. Ahí lo estará esperando el bravo de Casino Drive, otro invicto. Este potrillo es hermano materno de los 2 últimos ganadores del Belmont Stakes nada menos, lo que significa que tiene una stamina en sus genes que ha sido probada exitosamente en el terreno de combate. Vendido a Japón y vuelto a Estados Unidos para cerrar la Triple Corona, Casino Drive ganó fácilmente en Belmont el Peter Pan Stakes (GII), conducido por Kent Desormeaux, el mismo jockey de Big Brown, un dato no menor…
Si todo sigue su curso normal, el día 7 de Junio estaremos ante un Belmont Stakes que promete ser inolvidable.
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